De cómo atraparon a los miembros de la banda “Los Urimare” y un transeúnte que estaba de paso por la avenida

Poco se desconoce sobre la banda “Los Urimare”. Se formó a finales los años 90 y estaba integrada, en su mayoría, por estudiantes de la Universidad Central de Venezuela. Su líder era una joven llamada Susan Urich que, para el momento de su arresto, estudiaba 4º año de medicina y era conocida como la comandante Yamilet por los miembros y allegados a la banda. El segundo al mando era un estudiante de ingeniería de computación llamado Obando Flores, fungía como falsificador de tarjetas de débito, extorsionador y hacker. El siguiente en la línea de mando servía como enlace y brazo armado del grupo, era un acérrimo militante del partido comunista llamado Alcides Rojas Gil, estudiaba ingeniería civil, poseía una Licenciatura en Idiomas modernos y se desempeñaba como vigilante en el Banco Venezuela -de allí sustraía las cintas magnéticas para la falsificación de las tarjetas-. El último en la lista, pero no menos importante, era un recién ingresado a la facultad de medicina. Miguel Beaumont, era miembro del partido “Acción Democrática” y no se tiene clara su función dentro de la banda.

Desde el primer momento en que surgió la noticia del desmantelamiento de la banda en el periódico “El Nacional” causó revuelo en el país. A pesar de que para el año 98 existía un enorme descontento social resultó atípico encontrar una banda integrada por dos miembros de la clase alta venezolana – Beaumont  y Urich- . En el caso de Urich parecía increíble que la sobrina del prominente arquitecto Daniel Fernández Shawn fuese líder de una banda que se dedicaba a la estafa y falsificación. Tampoco fue muy agradable que un profesor jubilado de la Universidad Católica Andrés Bello, con Doctorado en Lengua y premiado internacionalmente fuese nombrado, en un primer momento, máximo líder y promotor de actividades ilegales. En cambio, Alcides Rojas Gil era bien conocido dentro y fuera de la casa de estudios por sus actividades subversivas, no fue sorpresa su detención, no obstante, causó cierto asombro, para las autoridades universitarias y el público en general, que fuese capturado sin oponer resistencia. Caso contrario el de Obando Flores, terminó después de una prolongada casería humana por las adyacencias de la Universidad Central. Aun después de haber sido capturado no se encontraba evidencias que lo vincularan con la banda, sin embargo, gracias a la confesión de Beaumont, fue implicado en diversos hechos delictivos.

La noticia del desmantelamiento de la banda “los Urimare” convulsionó a la opinión pública venezolana, muchas fueron las interrogantes y, en cierta forma, las acciones delictivas de estos jóvenes fueron mitificadas por la prensa y, en gran parte, por la exhibición de la película “Los Detestables”.

Antes de describir los hechos delictivos realizados por la banda, habría que indagar en la mente de cada miembro para conocer el funcionamiento de la organización delictiva que, durante 4 años, generó más de 500 millones de bolívares en pérdidas para varias entidades bancarias.  Se hará referencia al libro publicado por Miguel Beaumont– “Días de Furia”. Pero, a pesar de que el libro da luces sobre el funcionamiento, el contexto socio-cultural y la actitud de la juventud frente a una década convulsionada, se debe hacer un análisis imparcial de los hechos. Para tener una idea de cómo se formó la organización delictiva más promocionada en nuestro país. Se hace una síntesis de la vida de sus miembros y su función dentro del engranaje delictivo.

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