Mariela

En realidad no deseo que alguien vea lo bueno en mí, de verdad que no. Me gustaría que alguien viese lo malo. Llegas a ser realmente amigo de alguien justo en el instante que lo ves sin esa careta que muestra ante la sociedad y, aun así, no le das la espalda. A veces, cuando no estoy jugando o abstraído en mis pensamientos, leo lo que escriben en las redes sociales algunas personas de mi entorno  y siento algo de rencor. Ciertamente sé que está mal porque no es una novedad que intenten quedar bien con sus conciencias, además son mis amigos – o creo que lo son- y entiendo que nadie es perfecto. Mas no puedo evitar convertirme en un paria moralista. Lo cierto es que vivimos un carnaval y cada quien lleva su máscara, no es buena idea andar sin una

Eso fue lo que le pasó a Mariela, se mostró desnuda. En cierta oportunidad una de esas chiquillas de la alta sociedad , o de la baja que pretenden ser de familia real, le preguntó si no le daba lástima envenenar a los perros callejeros. Ella respondió no muy sutilmente, dijo que eran animales y de nada servía dejarlos vivir vagabundeando en la calle. También expresó que si pudiera se los comería porque eso era una cuestión cultural; en China los consumen así como nosotros a las vacas; al final sólo es carne y si ingiriéramos perros en vez de becerros se reduciría la desnutrición en algunas zonas de escasos recursos. De igual forma habló de las propiedades de la carne de perro y sus beneficios. No es que no le importaran los cachorros o no le parecieran tiernos, simplemente  veía a la muerte como la justiciera entre los miserables. Para ella el fin de la existencia de los desvalidos era algo así como una cama tibia en una noche de invierno para un montañés.  Debe ser por eso que se ganó el desprecio de muchas personas, más sin embargo, entendí que si bien no le preocupaban los cachorritos sí se mostró afectada por la cantidad de niños indigentes. Fácil es formar una sociedad protectora de animales e ir con la conciencia limpia pensando que le haces un bien a la humanidad. Difícil es tratar con drogadictos, huérfanos o enfermos que no puedes regalar ni vender ni deshacerte de ellos así como así. Ella decía que sencillo era colgar una fotografía en las redes sociales diciendo que te preocupaba la hambruna, complicado ir a África como miembro de un cuerpo de Paz. Así era ella, no lo pensaba dos veces para decir lo que pasaba por su mente. En otra oportunidad llamó puto a un tipo porque siempre hablaba de la familia, de cómo crió a sus hijos, mostraba lecturas en las redes sociales acerca de los valores familiares y de lo perdida que estaba la juventud. Pero no malgastaba el tiempo con las niñas de su iglesia – era uno de esos pastores que le dan mala fama a los Protestantes – En fin, a veces pienso en Mariela y trato de entender porqué murió. Creo que era un alma transparente o muy débil para soportar el mundo en que vivimos…sí, fue por eso. Murió, quiero creer en ello y no que es una de esas chiquillas que van a la iglesia, variopintas y descotadas, todos los Domingos a rezarle a un Dios que está más interesado en ver acción que en escuchar plegarias.

Roberto Araque

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