Visión, imagen y discurso

Visión, imagen y discurso

(Borrador)

Esto no tiene porque ser cierto, sin embargo, es mi opinión sobre las razones que mantienen al presidente Chávez en el poder.

Roberto Enrique Araque

Muchos analistas pretenden interpretar el panorama político venezolano, sin embargo, pocos pueden explicar cómo un gobierno electo democráticamente puede ser tan ineficiente y mantenerse por 14 años consecutivos. Ahora bien, las encuestadoras no son de fiar – eso  se sabe- y el sistema electoral es eficiente y transparente, así que no hay lugar para suspicacias. Para cualquier analista extranjero no tiene sentido lo que sucede en Venezuela. Se debe nacer y crecer en el país para entender lo que ocurre. No es novedad saber que el venezolano obedece más a los sentimientos que a la razón, también que la maquinaria gubernamental está bien organizada –psuv-, además, existe un sentimiento anti-estadounidense fuertemente arraigado y una figura carismática que ha sabido canalizar todo ese rencor y frustración de una clase que por 40 años estuvo marginada por otros gobiernos tan ineficaces y autoritarios como el actual. No basta que el dólar esté por las nubes, la inflación sea la más alta de Latino-américa, tampoco los accidentes en refinerías, ni derrames petroleros ni los cortes de electricidad ni la corrupción, no hablemos de la inseguridad y la burocracia; sólo importa una cosa, saber llegar al corazón del elector.

¿Cómo se hace esto?

Tres palabras: Visión, imagen y discurso.

Algo que me parece hermoso del personaje de Don Quijote de la Mancha es su lucha por ayudar a los desvalidos. La visión está íntimamente ligada con la imagen y ésta con el discurso. Un hombre debe tener visión. Es más, no sólo tenerla, debe hacer creer – incluso a sí mismo – que posee una. La visión es lo que enamora, un personaje sin visión está muerto. Una persona que lucha por una causa – así esté equivocado – cautiva desde el primer momento.  Debe proyectar una imagen acorde a su visión y para eso se vale del discurso, el cual debe estar bien fundamentado y con mensajes claros, pero no obvios.

¿Cuál es su visión?

La respuesta es sencilla; él lucha por los desvalidos, los pobres, los desafortunados, los marginados, las mujeres, los negros, los indios y todos aquellos que no han tenido una oportunidad en la vida para surgir. Él es defensor de la verdad, la justicia  y todas las cosas buenas no sólo en Venezuela, también en el mundo. Su visión va más allá de nuestras fronteras. Él lidera una guerra contra el imperialismo. Ha dedicado su vida entera por una causa; la paz mundial. Sufre por los niños de Haití y por los marginados de Nueva York y Suiza. Destina sus recursos – y el de los venezolanos- para tal fin. Porque él también fue como ellos y logró emerger, pero no todos son como él; la gran mayoría no puede surgir por sus propios medios y menos con un sistema regido por un ente déspota e inhumano. En un momento de su vida entendió que su misión era luchar contra el capitalismo y así lo hace desde entonces.

Esa es su visión. Se respeta y comparte. La discrepancia surge por una razón: ¿cómo lo hace? Todo hombre se plantea metas en la vida; algunas son pequeñas, otras grandes. Si están muy por encima de las posibilidades sobreviene el fracaso. También surge el riesgo de que se pierda el norte – El sur en nuestro caso- . La mejor forma de explicarlo es mediante un ejemplo:

Un barco se hunde y el capitán  no da órdenes, sólo admira el panorama. Porque su misión es llegar más allá del horizonte, llegar a donde nadie ha soñado. Para él no es importante que miembros de su tripulación asesinen y violen en cada puerto. Tampoco que el casco esté abollado y las velas carcomidas, mucho menos es de relevancia que estén en medio de una tormenta, su primer oficial esconda provisiones en un bote salvavidas o el timón esté averiado. No. Para él son menudencias terrenales, su visión va más allá. Su misión es lo más importante y cree cumplirla. No sólo cree, hace creer su cumplimiento porque es imprescindible mantener el apoyo de sus superiores –electores-.

¿Qué es La imagen?

En un país donde se realizan más de 6 de concursos de belleza al año es evidente que la imagen es fundamental. Aparentar ser es casi – o más – importante que ser.  Por lo tanto un hombre con visión no es suficiente, debe demostrar tenerla. La imagen es lo que transmitimos y necesariamente no tiene que ser real. La imagen de un hombre que nunca se rinde a pesar de sobrellevar el abandono de una mujer, sufrir cáncer y tener que embarcarse en una lucha contra la mayor potencia militar y económica que ha existido, no sólo enamora sino que es admirable – sarcasmo-. No sólo debe proyectar esa imagen, también tiene que ser un enajenado a los placeres terrenales, muy inteligente, alegre, optimista y de sangre fría. Esa imagen no podría ser real, pero puede llegar a serlo si se trabaja en ella.

La paradoja:

Si pierden gobernaciones, existen una infinidad de accidentes en compañías petroleras, cantidad de muertes violentas similares a las ocurridas en un país en guerra, una inflación galopante y la corrupción descarada  ¿cómo puede mantenerse el gobierno?

Mediante la proyección de imágenes se promueve la figura de un líder y un ataque , por medio de los canales del estado, a las personas – o sistemas- que lo adversan ya sea exagerando los errores inherentes al capitalismo, defectos en los líderes de oposición o fomentando el anti-americanismo. Aunque para mí no hace falta exagerar el anti-americanismo, ellos por si solos se ganan el desprecio de mucha gente. Existen dos factores que contribuyen al fortalecimiento de la  imagen.

1-     El líder.

Hay sectores de Venezuela que no tienen señales de cable o televisión vía satélite, por lo tanto sólo reciben una parte de la información. La realidad de un país es transmitida por los medios de comunicación, con estos se puede manipular la concepción que tiene una persona sobre su gobierno.  El manejo de la imagen  se da de dos formas; por un lado se proyecta la visión del líder y por el otro la de sus lugartenientes. Si un sector de la población recibe constantemente la imagen de progreso, creerá en ella. – la gran falacia: Eres lo que proyectas – Él es amor y destina gran cantidad de recursos económicos para desarrollar y proyectar esa idea. También parte de esos recursos están destinados a hacer ver que hay progreso. Si se proyecta una imagen de progreso, se creerá en él. Ver es creer. Por otro lado se promueve el estado de dependencia y se proyecta la revolución como muestra de amor. Falacia: Se construye una escuela; se dice que la revolución la construyó, por lo tanto sin revolución no se construirían escuelas. El presidente es la revolución. Conclusión: si no está el presidente, no habrán escuelas.

2-     El enemigo.

La imagen de héroe salvador se fortalece mediante la satanización del adversario:

El lobo nos va a invadir como lo hizo en Libia. El lobo quiere nuestro petróleo – cosa que no es falsa- . El lobo me quiere matar. Infunde el miedo en la población. Todo aquel que lo adversa es amigo del lobo, por lo tanto no quiere a su patria. El que ama a su patria debe querer al líder porque él es el único capaz de defendernos del lobo. Ellos son odio y los revolucionarios representan el más puro amor. Los problemas económicos – inflación, dolar, escasez de alimentos – son provocados por sus enemigos para fomentar un ambiente hostil, por lo tanto – demostrando su incapacidad para solventar los problemas que aquejan a la población- promueve el desprecio al materialismo y un sacrificio para las futuras generaciones.

La imagen no tiene que ser buena, también puede proyectarse la imagen del adversario como algo peor a lo que vivimos: “Estamos mal, pero si vamos por aquel camino nos irá peor”. Por otro lado se hace alegorías al pasado: “Antes no teníamos educación, ahora la tenemos”.  La imagen es la representación de la  visión y se difunde mediante el discurso. Hay algo que se debe acotar en el buen uso de la imagen; si bien es cierto que todos los humanos tenemos la sangre de color rojo – obviamente- muchas veces olvidamos que todas las razas la tienen del mismo color, por tal motivo la cuestión étnica juega un papel fundamental en la proyección de la imagen: Es obligatorio identificarse con la mayoría étnica del país y como en Venezuela somos mulatos – en su mayoría- la imagen que se proyecta va dirigida a los negros, indios y mestizos. Si usted ve una propaganda en Venezuela de un catire de ojos azules tomado de la mano del líder venezolano es porque está soñando, así que despierte.

¿Qué es El discurso?

El discurso es todo mensaje transmitido por un medio de comunicación. Tiene que estar bien fundamentado y va dirigido a la mayoría de la población. Dependiendo de la calidad del discurso se asume como real o falsa la imagen proyectada. No basta con tener una  visión, tampoco proyectar esa visión (imagen) sino que es necesario hacerlo de la manera más cuidadosa. Los factores que influyen en el discurso son dos:

  1. La imagen que se desea proyectar. El discurso debe ser acorde a la imagen ideada. Se debe usar el lenguaje adecuado. Si el líder es un luchador, optimista, alegre y amoroso, el discurso tiene que ser el de una persona luchadora optimista y alegre. Si el discurso es transmitido por medio de una fotografía esta debe impregnarse con colores cálidos y lleno de alegorías; si es una propaganda – de radio o televisión- debe escucharse música alegre. También puede darse por medio de folletos. Nunca se ve fotografiado al líder junto a un empresario, siempre está acompañado de algún obrero o técnico – de raza negra o mestiza- y con una sonrisa en el rostro; la espontaneidad es imprescindible y algo que se debe explotar al máximo, razón por la cual no es recomendable el uso de actores para cuñas de televisión. El caso más emblemático fue el de una “adeca hasta la muerte” que luego realizó un comercial en favor de la causa revolucionaria. El líder se expresa con palabras sencillas, se identifica más con el lenguaje usado en un barrio que el de un académico. Se promueve el uso de frases autóctonas y se le da un uso excesivo a elementos históricos mediante analogías con los tiempos actuales. También se promueve el uso y abuso de los símbolos patrios y héroes de independencia. ¿saben de quién hablo?
  1. Personas a quién va dirigido el discurso. El discurso no sólo tiene que estar acorde con la imagen proyectada, también debe ser accesible a quién va dirigido. Es difícil explicar esto sin ser peyorativo, pero el venezolano detesta los números. El líder no va a un barrio para dar un discurso de economía. Las gráficas, ecuaciones o las perspectivas macro-económicas no son de interés; hay que hablar en cristiano. Si se va a un barrio se debe hablar de sus necesidades inmediatas; no tienen agua en un sector – por más trillado que suene-, se dice: “prometo que habrá agua”; no tienen luz, se dice: “prometo que habrá luz en todas las casas”. Una campaña electoral básicamente es un certamen de promesas. Quién tenga mayor credibilidad ganará. La forma de obtener credibilidad es mediante el uso apropiado del discurso y, sobre todo, en los detalles. Estos hacen la diferencia; que un candidato coloque un bombillo en una calle no mejorará el alumbrado de ese sector, pero enviará un mensaje – discurso– a todas las personas del área. También se puede hacer guerra sucia; desacreditar al contendor, pero resulta poco viable.

La relación visión, imagen y discurso se asemeja al funcionamiento de un auto. La visión realiza la misma función que la gasolina, es el combustible. La imagen resultaría ser el motor, la caja, el chasis, tren delantero…toda la estructura del auto. Y el discurso sería la parte que está en contacto con el asfalto; las ruedas. Si alguno de estos elementos falta el auto no funciona.

Hay un sector de la población venezolana enajenado – desde mi punto de vista- de la realidad. Su mente ha sido  trabajada todos estos años; se le ha hecho creer que forma parte de algo más complejo – la lucha contra el capitalismo- por lo tanto  no se fía de argumentos, obedece a un ideal que va más allá de las necesidades terrenales – servicios públicos, empleo, educación, seguridad…- . No creen en las cifras de asesinatos, ni los cortes de electricidad ni el aumento de la canasta básica ni la inflación ni les importa lo que se haga con la empresa petrolera, muchos menos le interesa las donaciones que hace nuestro país. Para ellos toda información adversa al idealismo bolivariano forma parte de una conspiración internacional para desacreditar a la revolución – en los casos extremos-. No se debe generalizar, no es ético, pero está claro que la campaña del gobierno se ajusta a ese perfil. También como ha sido un sector que durante mucho tiempo no tuvo acceso a servicios sobrevalora algunos gestos gubernamentales –está demás decir que para eso los elegimos-.

La idea no es – o no debería- hacer dependiente a un gran sector de la población del estado. Lo correcto sería que la población no necesitase hacer colas en MERCAL – mercados populares- para adquirir los productos de primera necesidad a un precio razonable o traer médicos del extranjero para proveer un sistema de salud digno. Aunque siempre se puede encontrar un culpable – la burguesía capitalista- la visión, al igual que el combustible, se agota.

A pesar de todo lo expuesto hay otros factores que influyen en el resultado electoral – amen los que he obviado-. En una carrera no es necesario ser veloz, sólo que los adversarios usen muletas.

Por un lado tenemos un genio político y por el otro está una élite que nunca se preocupó en pensar. No sólo eso, también está dividida. Esa élite antepone intereses personales a objetivos comunes. Está más preocupada en derrotar  al adversario que en promover un cambio social o, en el peor de los casos, solventar los problemas que aquejan al ciudadano común. Sin embargo, más por necesidad que por voluntad, depositaron su confianza en un candidato. El elegido, sin ánimos de ofender, fue lo mejor que encontraron. A pesar de su gran esfuerzo, fracasó en su objetivo inmediato, no obstante, habría que ver cómo se desarrollan los acontecimientos en los próximos años. La derrota electoral se debió, a mi parecer, a varios aspectos que obvió la maquinaria opositora.

  1. 1.     Ausencia figura femenina. Venezuela, al igual que la mayoría de los países latinoamericanos, el machismo forma parte de nuestra vida cotidiana. Sin embargo, la imagen del hombre está atada a la de la mujer. El actual presidente contó con una primera dama que contribuyó al fortalecimiento de su imagen en su primera campaña presidencial y en el golpe de estado- abril 2002-. También una de sus hijas formó parte de la imagen de hombre de familia que asume responsabilidades. Cuando un candidato se presenta sin una dama que lo acompañe se pierde un frente de batalla. Por lo general la campaña electoral se da en varios teatros operacionales; el social es uno de ellos. La primera dama – o aspirante – se encarga de ese frente; se reúne con organizaciones no gubernamentales, fundaciones contra el cáncer y el sida, representantes de derecho de la mujer, visita hospitales y comunidades rurales, hace donaciones, establece el perfil humano del candidato y promueve los valores familiares entre otras cosas. Aun en el ajedrez la dama defiende al rey, además, es la segunda pieza en importancia y es la que posee mayor movilidad, resultaría temerario iniciar una partida sin ella – a menos que seas kasparov – . En una campaña presidencial es imprescindible la presencia de una mujer que acompañe al candidato. También da fe de la masculinidad del aspirante –machismo-. Hay que apuntar que en una campaña electoral la imagen es fundamental y si se presenta un candidato joven, millonario, muy educado y, por qué no decirlo,  atractivo, genera suspicacias  el que no tenga una esposa o, por lo menos, un divorcio. Es más,  no sólo generó dudas sino que fue motivo de  sorna y repercutió negativamente en la imagen del candidato; en otras palabras un flanco débil que obviamente fue atacado sin piedad.
  1. Antiamericanismo. La imagen de Norteamérica en el sur del continente no es mala, sino pésima. El trauma que dejaron los gobiernos de derecha apoyados por los Estados Unidos– Pinochet por ejemplo- aún vive. Las compañías extranjeras en la región no hicieron más que explotar, bajo consentimiento de gobiernos autoritarios, los recursos naturales sin dejar beneficios en la población. La guerra contra el terrorismo ha dañado la imagen de la potencia en la comunidad árabe y el mundo – hay que recordar que en Venezuela la comunidad árabe es pequeña, pero significativa-. La arrogancia con que se expresan muchos líderes norteamericanos no ayuda a cambiar la manera de pensar de muchos venezolanos. La lucha contra el narcotráfico – lejos de reducir el consumo en su país- ha incrementado la violencia en países como México, también en el nuestro. Ni siquiera los candidatos a la presidencia de Estados Unidos hablan español decentemente, a pesar de que el voto hispano podría representar la victoria no muestran un poco de interés por la lengua de Cervantes. El estereotipo latino que promueve el cine y la televisión norteamericana es ofensivo – siempre nos presentan como barrenderos, amas de llaves, pandilleros o ciudadanos de segunda-. Muchos son los motivos que promueven el antiamericanismo en Venezuela y toda sur América, por tal motivo no es recomendable que un candidato presidencial esté asociado con la figura de Norteamérica. a pesar de que es nuestro principal cliente, no goza de popularidad en los estratos sociales más bajos – los cuales representan la mayoría de la población-. También la amistad con la potencia es opuesta a la idea de independencia, por lo menos, en Venezuela.
  1. Independencia e Historia. Una de las cosas que más orgullo genera en el venezolano es su historia. Desde pequeños nos hablan de la grandeza de Bolívar, Sucre, Miranda, Páez – aunque ahora ni lo nombran- José Félix Ribas, entre otros. Incluso la figura de Pedro Camejo es motivo de orgullo; en ningún país – que yo tenga entendido – se menciona algún gesto heroico de algún afroamericano. También existen heroínas, como son los casos de Manuela Sáenz, Luisa Cáceres de Arismendi y Juana Ramírez. La historia en Venezuela tiene gran influencia en la población donde la figura de Bolívar representa los más altos ideales y, en algunos casos, es motivo de culto. La lucha por la independencia genera en el venezolano sentimientos encontrados. Una de las razones por la que el presidente mantiene apoyo popular es la reivindicación de la historia, la cual promueve el amor por la lucha de independencia que está íntimamente ligada con el antiamericanismo. También la lucha de los pueblos indígenas contra la ocupación española, se hace énfasis en el heroísmo de algunos caciques y la situación de abandono en que se encontraban las etnias indígenas antes de la llegada de la revolución. El candidato opositor al menospreció el valor de la historia en Venezuela y su figura está asociada a Norteamérica, por lo tanto está en contra a los sentimientos de independencia arraigados en un gran sector de la población. En otras palabras; al venezolano no le agrada la idea de tener un presidente que admire a Norteamérica – o proyecte esa imagen-. Muchas veces el presidente se jacta de no saber hablar inglés, en otras oportunidades cita frases de Bolívar en contra el “imperialismo yanqui”.   Para obtener el apoyo de las masas el candidato debe promover la imagen de independencia, amor por la historia y desentenderse de las relaciones bilaterales con el gigante del norte.
  2. Cuestión étnica. La mayoría de la población venezolana es mestiza. El presidente es mestizo, para él es mucho más fácil identificarse con el pueblo. No es que el venezolano sea racista, pero es evidente que la gran mayoría de las personas siente empatía por personas con características similares; eso es un fenómeno presente en todo el mundo. El actual presidente tiene en su gabinete personas de color oscuro, eso es un mensaje que envía a un sector de la población; la inclusión sin distinción de raza, credo o sexo. El candidato opositor no explotó esa imagen, en cambio al presidente le resulta algo natural. Por años la televisión venezolana relegó a cierto sector de la población y se promovió la imagen de “gente bella”. los negros y mulatos fueron presentados como  personas de segunda clase – barrenderos, mayordomos, ladrones, etc.-. Cuando se presentaba a una persona de color oscuro se le adjuntaba el estereotipo de “gente de barrio”, en cambio en el gobierno puedes apreciar a Aristóbulo Izturis o a Nicolás Maduro – cuando escribí este ensayo Nicolas Maduro era canciller- en el gabinete ministerial y con rol protagónico. El candidato que se opuso al presidente no logró calar en ese sector, porque su imagen está ligada a la “gente bella” del este de Caracas.
  3. Liderazgo auto-impuesto. Al latinoamericano le encanta las telenovelas. Aunque su trama es sencilla, repetitiva y poco realista, el público las adora. La idea de que una joven surja de la miseria para convertirse en la dueña de todo un emporio comercial es una historia que hechiza al venezolano. No sé porqué, pero es cierto. De no ser así nadie las vería.

El actual presidente presume de sus inicios como chico humilde de un barrio, habla de sus carencias y muestra fotografías de un joven huesudo – anémico- con mirada altiva. En cambio el candidato opositor proviene de una respetable familia del este de la ciudad, por lo tanto no tuvo que pasar por las inmensas necesidades que sufrió el actual presidente – sarcasmo- Eso hace pensar que su liderazgo no se fundamenta en el trabajo, la constancia o el talento, simplemente su “familia pagó para él estar allí porque sus intereses se vieron afectados”, lo cual no tiene que ser cierto, pero es la imagen que promovió el gobierno del candidato opositor. Para un candidato obtener la victoria es imprescindible que demuestre que el lugar que ha llegado a ocupar en la sociedad es producto de su trabajo y no de algo heredado, no sólo eso sino que lo ha logrado honestamente. En otras palabras, el candidato no las tenía consigo para ganar la presidencia; nunca tuvo la más mínima oportunidad contra la genialidad política de Hugo Rafael Chávez Frías; procedía de una familia rica, no es mulato, su apellido parece extranjero y su imagen está ligada a Norteamérica. Fue como enviar un cordero al matadero, sin embargo, una serie de eventos acaecidos antes y durante el periodo electoral- explosión en una refinería, derrames petroleros, motines en cárceles -, sumado a la ineficacia de gubernamental y el desencanto por los ideales socialistas, logró mermar ligeramente la imagen del presidente –cosa que algunos años atrás era impensable-.

  1. Apoyo al deporte y la cultura. El candidato opositor – por lo menos tengo entendido – no ha felicitado a deportistas venezolanos que han triunfado en el exterior por el simple hecho de estar apoyados por el gobierno. Si hay algo que se le debe reconocer al gobierno es que ha invertido en el deporte y el sistema de orquestas es magnífico, motivo de orgullo. El candidato opositor debe felicitar a los deportistas, indiferentemente su posición política, en cada competición; si  obtienen un triunfo se les saluda y si fracasan, también. Hacer esto envía un mensaje claro; en mi gobierno también se apoyará al deporte sin importar la ideología. Es evidente que los deportistas no harán comentarios ni responderán la salutación, pero el mensaje estará allí. Algo que ha criticado el gobierno es el menosprecio o el lenguaje despectivo que algunas personas de la oposición expresan acerca de la victoria de Pastor Maldonado en la fórmula uno. Es cierto ese joven está siendo financiado por el gobierno, también que tiene ideas socialistas, sin embargo, es un venezolano que se desempeña en una competición exigente. Por lo tanto es necesario apoyarlo y no desacreditarlo, al igual que a muchos otros deportistas y artistas. Cuando se menosprecia a Pastor Maldonado o algún otro deportista nacional se ataca la identidad del venezolano. No se debe, en ningún momento, permitir ese tipo de críticas por ningún sector, diputado o miembro del algún partido opositor. De igual forma con los músicos venezolanos, no se puede estigmatizar a músicos pro-revolucionarios y contra- revolucionarios, porque al final todos son artistas. Si hay dos cosas que disfruta el venezolano es el deporte y la música, es más, Venezuela tiene deportistas y músicos excelentes, por eso se le debe prestar apoyo; muy pocas personas conocer el valor que un gesto, una palabra o una sonrisa puede tener en el momento adecuado, por eso no hay que menospreciar una salutación o palabras de apoyo para cualquier deportista o músico.
  2. Ausencia de unidad. La oposición venezolana está dividida. Pareciese que obedece más a intereses personales que al bienestar de los ciudadanos. No se sabe hasta qué punto se mantendrá la unidad, sin embargo, todos parecen coincidir en derrotar electoralmente al actual mandatario. Ese es el problema. La misión del candidato opositor no es hacer ver mal al actual gobierno – para eso no hace falta mucha ayuda – sino promover la unidad en todos los actores políticos, no sólo para derrotar al presidente, también embarcarlos en un proyecto político con objetivos a largo plazo. Lo hizo, sí. Pero eso había que explotarlo, sacarlo hasta el cansancio. Deben entender que aún después de derrotar al presidente deben mantener la unidad. Si lo llegan a derrotar – cosa que considero muy probable- aún él gobierno mantendría su presencia en todas las instituciones del estado y en gran parte de la población venezolana – ni hablar de las fuerzas armadas-. Así que la misión del candidato opositor es mantener el dialogo con los sectores del gobierno, aun con los más radicales. Crear vías de comunicación y mantener la unidad en todo momento con sus lugartenientes, cueste lo que cueste. En el momento que se genere una fractura se acabará el proyecto político. No sólo eso, es necesario corregir los errores mencionados; establecer una figura femenina, desprenderse del estereotipo norteamericano, promover la historia y la independencia en cuanto a política exterior se refiere, mantener la unidad y el candidato debe demostrar su valía como persona y como líder. Si no se corrigen estos detalles lo más probable es que sobrevendrá una nueva derrota electoral.
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